“Neuquén tiene la oportunidad de pasar de una tierra de extracción a una tierra de creación”

Plantea aprovechar Vaca Muerta para desarrollar tecnología y empresas que compitan en nuevos mercados.


Diego Manfio es vicepresidente de Ingeniería SIMA, fundador de ENE y uno de los referentes que impulsa el desarrollo del Polo Científico Tecnológico de Neuquén. Desde ese espacio promueve la articulación entre empresas, emprendedores, universidades, profesionales, científicos, inversores y el sector público.

Su visión es ambiciosa: convertir a Neuquén en un centro de innovación con identidad propia, capaz de aprovechar el crecimiento de Vaca Muerta para construir nuevas capacidades productivas y generar conocimiento que permanezca en la región.

En diálogo con Energía Patagonia, Manfio explica por qué el Polo puede convertirse en el “Silicon Valley de la Patagonia” y cuáles son los desafíos para que las empresas neuquinas puedan desarrollar soluciones con alcance global.

Usted plantea que el Polo Científico Tecnológico de Neuquén puede convertirse en el “Silicon Valley de la Patagonia”. ¿Qué significa concretamente esta visión?

No se trata de copiar un modelo, sino de construir uno propio, con identidad neuquina. Imagino un ecosistema donde convivan empresas, emprendedores, universidades, científicos, profesionales, inversores y el sector público, y donde esa cercanía genere conocimiento, innovación y nuevos negocios.

El gran valor del Polo es reunir en un mismo lugar a actores que muchas veces trabajan por separado. Ya estamos avanzando con espacios de coworking, empresas tecnológicas, actividades de formación y encuentros de emprendedores, junto con una agenda muy fuerte en inteligencia artificial.

También contamos con verticales integradas por profesionales de diferentes sectores que se reúnen para aprender, compartir herramientas y encontrar aplicaciones concretas de la inteligencia artificial.

La innovación no ocurre solamente por contar con una buena infraestructura. Ocurre cuando se genera comunidad, las personas se encuentran, intercambian conocimiento y se animan a crear. Ese es el ecosistema que queremos consolidar.

¿Cómo puede el Polo ayudar a que las pymes regionales incorporen tecnología y ofrezcan soluciones de mayor valor a Vaca Muerta?

Vaca Muerta representa una oportunidad extraordinaria, pero el verdadero desafío es que ese desarrollo también construya capacidades que permanezcan en la región.

Las pymes deben pasar progresivamente de ser únicamente proveedoras de servicios a convertirse también en generadoras de soluciones. La inteligencia artificial, la automatización, la analítica de datos, la robótica, los sensores, los drones y la digitalización pueden mejorar enormemente la productividad, la seguridad y la eficiencia de las operaciones.

Desde el Polo queremos democratizar el acceso a esas tecnologías. Muchas veces una pyme no incorpora innovación porque no sabe por dónde comenzar o porque considera que está fuera de su alcance. Nuestro objetivo es acercarle conocimiento, capacitación, especialistas y experiencias concretas.

Si logramos que cientos de empresas regionales incorporen tecnología, no solamente serán más competitivas en Vaca Muerta, sino que también podrán exportar su conocimiento y sus soluciones a otras cuencas energéticas del mundo.

También habla de evolucionar de una “tierra de extracción” hacia una “tierra de creación”. ¿Qué implica ese cambio?

Neuquén posee enormes recursos naturales y eso constituye una gran fortaleza. Pero nuestro desafío generacional es que, además de extraer recursos, seamos capaces de producir conocimiento.

Pasar de una tierra de extracción a una tierra de creación significa desarrollar tecnología, software, empresas, propiedad intelectual y talento.

Desde el Polo pueden impulsarse actividades vinculadas con la inteligencia artificial, la economía del conocimiento, el software, la automatización, las energías renovables, la electromovilidad, la biotecnología y la tecnología aplicada al petróleo y el gas.

Pero, principalmente, debemos desarrollar talento. El activo más importante de una región no está debajo de la tierra: está en la capacidad de su gente. Si nuestros jóvenes pueden estudiar, emprender, investigar y crear empresas tecnológicas desde Neuquén, estaremos construyendo una economía mucho más diversa y sostenible.

¿Qué resultados deberían alcanzarse en los próximos cinco años para considerar que Neuquén se convirtió en un referente tecnológico?

Existen indicadores muy concretos: necesitamos que nazcan más empresas tecnológicas, que las pymes incorporen innovación, que aumente la inversión en startups y que las universidades y las empresas desarrollen proyectos conjuntos. También debemos atraer talento de otros lugares y, especialmente, retener el nuestro.

Me gustaría ver empresas creadas en Neuquén vendiendo tecnología al mundo; soluciones desarrolladas acá que primero se apliquen en Vaca Muerta y después se exporten; y jóvenes que sientan que no necesitan abandonar la Patagonia para participar de la economía del conocimiento.

También debemos generar una verdadera cultura de innovación. Cuando emprender, investigar, equivocarse, aprender, compartir conocimiento y volver a intentarlo formen parte de nuestra identidad como sociedad, podremos decir que dimos un salto.

Tenemos una oportunidad histórica. Vaca Muerta puede ser mucho más que una enorme reserva energética: puede convertirse en la plataforma que nos permita financiar y construir la próxima economía de Neuquén. El Polo Científico Tecnológico puede ser uno de los espacios desde donde comience esa transformación.


Por Pablo González

PG Marketing y Comunicación
Columnista en Energía Patagonia

Entrevistado Diego Manfio
Fundador de ENE y Referente del Polo Científico Tecnológico de Neuquén


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