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Simplicidad: un pilar del bienestar

Entrenar la mente a través del Yoga simplifica procesos complejos y mejora el plano personal y profesional.


Muy a menudo, se considera que él éxito personal y profesional, conlleva procesos complejos. De hecho, la mayor parte del tiempo el ser humano vive, haciendo culto consciente o inconscientemente, a la complejidad.

De cierta manera es inherente a la mente humana. Desde la perspectiva del Yoga, la mente es compleja, dinámica y multifacética. Lo cual no es un problema per se. El obstáculo deviene cuando la mente como instrumento, no se conoce, no se entrena, no se utiliza de manera adecuada. Sino por el contrario se ignora su potencial y se mantiene inquieta y en caos.

Vivir en una complejidad sin sentido, implica pérdida de tiempo, de energía, de recursos materiales, alejarse tanto de los sueños personales, como de los objetivos de producción, por mencionar algunos ejemplos.

Simplicidad como estrategia

Una de las estrategias que propone el Yoga, para dar resolución a la complejidad inherente, es el desarrollo de la simplicidad, a partir de conocer y entrenar la mente. Aquí algunas maneras:

  • Aprender a observarse y percibirse. Sentir el cuerpo físico, sentir las emociones, y observar la mente. Sin juzgarse.
  • Darse cuenta que hay diferentes tipos de contenidos mentales: verdades, falsedades, fantasía, recuerdos, sueños.
  • Al observar los contenidos de la mente, permite que se aquieten.
  • Cultivar los pensamientos que hacen referencia a verdades, propósitos claros, procesos definidos.
  • Entrenarse en mantener el foco o atención, en aquello que se está realizando.

De esta manera al conocer el instrumento que es la mente, se puede utilizar optimizando sus posibilidades, sin exigencia desmedida, sin estrés, sin desgastar el recurso.

Pilar de bienestar

Una vez que la mente está entrenada, lo complejo se vuelve simple, aun en un escenario de complejidad. La calidad de vida y bienestar mejoran en lo personal; la productividad y eficiencia en lo profesional, escalan resultados.

Estos beneficios se perciben como: regulación de la capacidad de relajarse y activarse adecuadamente, ahorro y acumulación de energía vital, tiempo disponible para disfrutar de descanso o hobbies, capacidad de dar respuesta a imprevistos sin colapsar, entre otros.

Pequeñas acciones diarias 

Para ayudar a establecer el hábito de la simplicidad, es útil más allá de entrenar la mente, proponerse pequeñas acciones diarias que le den soporte:

  • Eliminar de la vida cotidiana acciones que no sintonicen con el estilo de vida y proyecto profesional actual
  • Dejar ir, reciclar o regalar, bienes materiales, que ocupan espacio y tiempo de mantenimiento, que no reportan beneficios
  • Decidir presto, con la mayor información posible, considerando posibles resultados
  • Elegir lo simple, lo que transmita con claridad su esencia, en cada ámbito de la vida

Cuando en lo cotidiano personal, el gusto por la simplicidad se empieza a despertar y a cultivar, se irradiará al ámbito profesional naturalmente, y viceversa. A veces lo que comienza como un entrenamiento en la empresa, luego favorece la dinámica personal. 

Explorarlos desde ambas perspectivas, enriquece todas las áreas de la vida.

Encontrando el balance

En mi experiencia en el ámbito del Yoga, he visto lo útil de integrar las polaridades, si hablamos de simplicidad, también hay una complejidad a considerar. No se trata de anular una de ellas, sino de conocer ambas y aplicarlas conscientemente allí donde se necesite. 

Resumiendo, la simplicidad es una gran aliada, de la calidad, productividad, bienestar, y camino hacia el éxito.

Si quieres aprender cómo desarrollarlo en tu vida personal y entrenar la mente para lo profesional, te invito a que me contactes: juntos podemos explorar técnicas yóguicas para la simplicidad.


Silvina Pirola

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