Dima Metal: de una empresa familiar a proveedor de Vaca Muerta y la minería

Con soluciones especiales y equipos adaptados a cada operación, la empresa metalúrgica apunta a tener mayor presencia comercial en la Cuenca Neuquina.


Dima Metal nació en 1999 como continuidad de una empresa familiar vinculada desde hacía décadas con el transporte y la actividad petrolera. Su origen estuvo relacionado con la fabricación de semirremolques para el transporte de combustibles, pero el crecimiento de Vaca Muerta y la expansión de la minería llevaron a la compañía a transformar progresivamente su perfil productivo.

La historia comenzó mucho antes. Los fundadores de la empresa habían iniciado su actividad bajo la marca Coopertan y acumulaban una extensa experiencia en el sector del transporte. Según explicó Diego Berto, referente de la firma e integrante de la familia propietaria, su padre comenzó a relacionarse con empresas de servicios petroleros de Neuquén desde mediados de la década de 1980.

Esa experiencia terminó convirtiéndose en la base sobre la que se construyó Dima Metal. En sus primeros años, la compañía mantuvo su foco en el transporte de combustibles, pero luego incorporó equipos para operaciones petroleras y desarrollos específicos para sus clientes.

El salto llegó cuando Vaca Muerta comenzó a adquirir escala productiva. La empresa decidió orientar buena parte de su capacidad hacia el sector energético y, más recientemente, hacia la minería.

Actualmente, Dima Metal fabrica equipos especiales petroleros, tanques para transporte de petróleo y agua de formación, semirremolques de vacío, regadores, equipos para fractura y soluciones para el traslado de sand boxes. En minería, desarrolla unidades destinadas al transporte de salmuera de litio, ácido clorhídrico, soda cáustica y otras sustancias utilizadas en las operaciones.

La compañía trabaja con clientes de distintas regiones del país y mantiene una fuerte orientación hacia los mercados vinculados con Vaca Muerta y el Noroeste Argentino. Su objetivo para los próximos años también contempla avanzar sobre el creciente desarrollo minero de San Juan.

Adaptarse como estrategia

Uno de los rasgos que la empresa identifica como diferencial es la capacidad de adaptar sus productos a los requerimientos particulares de cada cliente.

“Somos bastante versátiles. Nos adaptamos a lo que quiera hacer el cliente”, explicó Berto a Energía Patagonia. Esa flexibilidad permitió a Dima Metal competir en proyectos donde otras empresas no podían modificar sus procesos de fabricación con la misma rapidez.

La compañía también desarrolló capacidad para trabajar a partir de ingeniería propia de sus clientes o generar proyectos específicos. En esos casos, los desarrollos incluyen cálculos, diagramas de carga y documentación técnica, bajo acuerdos de confidencialidad cuando corresponde.

La tecnología ocupa otro lugar central. La empresa incorporó herramientas de diseño 3D y cálculo por elementos finitos, además de maquinaria para corte CNC, plegado y otros procesos industriales. También trabaja con procedimientos de soldadura certificados y mantiene la calificación permanente de sus soldadores.

A ese proceso se suma la certificación ISO 9001:2015, que Dima Metal presenta como parte de su sistema de gestión de calidad.

Vaca Muerta como próximo destino

Aunque la compañía tiene clientes en distintas provincias y una trayectoria de alcance nacional, Neuquén vuelve a ocupar un lugar central en sus planes.

Dima Metal tuvo presencia en la provincia en el pasado y ahora evalúa recuperar una presencia permanente mediante una oficina comercial o una alianza estratégica que le permita acercarse al mercado neuquino.

La apuesta está directamente relacionada con las perspectivas de crecimiento de Vaca Muerta. La empresa considera que el incremento de la actividad hidrocarburífera demandará más equipos, transporte especializado y soluciones adaptadas a operaciones cada vez más intensivas.

La misma lógica impulsa su interés por la minería, especialmente por los proyectos vinculados con cobre y litio.

“Queremos que el producto se imponga y poder estar instalados dentro de la Cuenca Neuquina”, señaló el titular de Dima Metal. Para la familia propietaria, ese objetivo tiene además un componente personal: recuperar el proyecto que su padre debió cerrar durante la crisis de 2001.

Más de dos décadas después, Dima Metal busca volver a Neuquén con una estructura acorde a una industria que cambió de escala y con una experiencia acumulada que pretende convertir en una nueva etapa de crecimiento.


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