La creciente demanda de perfiles especializados obliga a las empresas a mejorar sus propuestas para retenerlos.
La transformación de Vaca Muerta está aumentando la necesidad de perfiles técnicos, profesionales y especializados. Y con ello, el desafío de conseguir las personas adecuadas para sostener el crecimiento. La producción, las inversiones y la infraestructura generan nuevas oportunidades, pero también una mayor competencia por el mejor talento.
En consecuencia, solamente buscar candidatos ya no alcanza. Las organizaciones también necesitan construir una empresa en la que estos profesionales quieran trabajar y permanecer.
Del reclutamiento a la atracción
La estrategia de incorporación concentrada en encontrar perfiles disponibles para cubrir una posición empieza a ser ineficiente. Hoy, especialmente en industrias donde determinados conocimientos técnicos son escasos, la relación se está invirtiendo. Ahora, los profesionales también evalúan a las empresas antes de elegirlas.
Si bien el salario y las condiciones competitivas siguen siendo importantes, conviven con otros factores como las posibilidades de desarrollo, la capacitación, el liderazgo, la estabilidad, su cultura organizacional, el reconocimiento y el bienestar, entre otros.
La experiencia también construye reputación
El Employer Branding no consiste en diseñar una campaña para mostrar una empresa atractiva hacia afuera. Implica lograr coherencia entre lo que la organización comunica y lo que efectivamente ofrece, trabajando sobre la experiencia real de quienes forman parte de ella.
En una industria como Oil & Gas, esto adquiere una dimensión particular. Condiciones de trabajo, sistemas de turnos, distancia de los centros urbanos, exigencias operativas y la relación entre líderes y equipos forman parte de esa experiencia.
En otras palabras, una empresa puede tener una excelente propuesta económica, pero si no ofrece este tipo de atractivos, seguramente tenga mayores dificultades para construir compromiso y permanencia.

Claves para una estrategia de Employer Branding
Lo primero será conocer qué experiencia están teniendo realmente los colaboradores.
En este sentido, el modelo de Great Place to Work ofrece una herramienta concreta para diagnosticar la cultura organizacional a partir de la percepción de los empleados. Su metodología mide la confianza a través de dimensiones como credibilidad, respeto, imparcialidad, orgullo y camaradería.
La utilidad de este enfoque está en transformar la percepción de las personas en información para tomar decisiones. Ya sea detectar fortalezas, identificar oportunidades de mejora y/o construir una experiencia laboral consistente.
En Vaca Muerta, donde el crecimiento de la industria seguirá demandando capacidades cada vez más específicas, ser una marca empleadora puede convertirse en una ventaja competitiva concreta.
Por eso, desarrollar planes de carrera, fortalecer la capacitación, reconocer el desempeño, mejorar la comunicación interna y formar líderes capaces de gestionar equipos son decisiones que también impactan en la capacidad de atraer talento.
Las empresas que logren construir lugares donde las personas quieran trabajar tendrán mejores herramientas para atraer candidatos calificados, reducir la rotación y sostener sus operaciones.
Es por eso que las organizaciones que quieran liderar sectores donde el talento también elige, deberán considerar como parte de la estrategia de negocio, transformarse en un espacio atractivo para trabajar.
Y en este camino, es fundamental contar con un buen socio estratégico en la gestión no solo de sus recursos humanos sino también en la gestión integral de las personas.
Estudio Orbe
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