Más de 1.000 participantes reflejaron el crecimiento del evento y las nuevas dinámicas de negocios en Neuquén.
En el marco de una nueva edición de Conectando Vaca Muerta, se consolida un modelo de encuentro que refleja con claridad el momento que atraviesa la industria energética en la región. Con más de 1.000 participantes, esta quinta edición no solo marca un crecimiento en convocatoria, sino también una transformación en la forma en que las empresas se vinculan dentro del ecosistema de Vaca Muerta.
Durante la jornada, dialogamos con Lucas Albanesi, uno de los impulsores del evento, quien compartió su mirada sobre la evolución del encuentro y el rol estratégico que cumple hoy en la industria.
Albanesi remarca que el contexto actual es muy distinto al de los inicios. “Cuando realizamos la primera edición, hace cuatro años, la realidad de la industria era otra. Hoy las expectativas de crecimiento son mayores y eso se refleja directamente en la participación. Superar los 1.000 asistentes habla de una necesidad concreta de vinculación entre empresas”, señala.

Lejos de posicionarse como un evento académico tradicional, Conectando Vaca Muerta se estructura sobre un eje claro: generar conexiones reales que puedan traducirse en oportunidades de negocio. Si bien cuenta con una agenda de charlas y disertaciones, el foco principal está puesto en facilitar encuentros entre empresas, proveedores y actores clave de la cadena de valor.
En este sentido, uno de los factores diferenciales ha sido la incorporación de herramientas tecnológicas que potencian la eficiencia del networking. A través de una plataforma digital, los participantes pueden acceder previamente al listado de asistentes, solicitar reuniones y coordinar encuentros de 15 minutos durante el evento. Esta dinámica permite optimizar tiempos y aumentar la calidad de las interacciones.
A esto se suma el desarrollo del espacio de grandes compradores, una iniciativa que vincula directamente a empresas operadoras, compañías de servicios y logística con proveedores, especialmente del denominado tercer anillo de la industria. La posibilidad de acceder a responsables de compras y abastecimiento dentro de un mismo ámbito representa un valor significativo para quienes buscan insertarse o escalar dentro del sector.

Al proyectar el futuro de la industria, Albanesi identifica un desafío central: la competitividad. En un escenario donde la estructura de costos se vuelve cada vez más exigente, las empresas deben afinar sus procesos internos para poder responder a la demanda del mercado. “El análisis de costos tiene que ser cada vez más preciso. Solo así se puede ser competitivo y acompañar el nivel de exigencia que hoy tiene la industria”, explica.
Otro de los puntos clave tiene que ver con la comprensión de la dinámica del sector. Muchas empresas que buscan ingresar en Vaca Muerta cometen el error de apuntar directamente a las operadoras, sin considerar la estructura real de la cadena de valor. En la práctica, gran parte de las contrataciones se canalizan a través de intermediarios y diferentes niveles de proveedores.
En este marco, comprender el funcionamiento de los tres anillos de la industria resulta fundamental para definir una estrategia de ingreso adecuada. Saber a quién venderle, en qué segmento posicionarse y cómo construir una propuesta de valor competitiva son aspectos determinantes para lograr una inserción efectiva.
Asimismo, se abren oportunidades relevantes en la articulación entre empresas locales y aquellas provenientes de otras regiones del país. Mientras que provincias con mayor desarrollo industrial cuentan con una base productiva más consolidada, Neuquén presenta espacios de crecimiento en distintos rubros, lo que habilita escenarios de complementariedad y generación de sinergias.
La evolución de Conectando Vaca Muerta deja en evidencia una tendencia clara: el crecimiento de la industria no depende únicamente de factores técnicos o financieros, sino también de la capacidad de las empresas para vincularse de manera estratégica. En un entorno cada vez más dinámico, generar relaciones, comprender el ecosistema y construir redes sólidas se vuelve tan importante como la oferta de productos o servicios.
En este contexto, eventos como este se posicionan no solo como espacios de encuentro, sino como verdaderas plataformas de desarrollo para el entramado productivo regional.
Por Pablo González
PG Marketing y Comunicación
Columnista en Energía Patagonia